Estrategia

¿Qué necesita tu marca para que la inteligencia artificial la recomiende?

Cada vez más personas le piden a la inteligencia artificial que les recomiende qué comprar o a quién contratar. Te contamos qué toma en cuenta para recomendar una marca y qué podés revisar hoy.

Equipo Ecco · 25 de octubre de 2026 · 4 min de lectura

¿La IA recomienda tu marca?

Hasta hace poco, quien buscaba un dentista, un contador o un lugar para el almuerzo de la empresa abría Google, revisaba los resultados y entraba a un par de sitios. Hoy muchas personas hacen otra cosa: le escriben la pregunta a un asistente de inteligencia artificial, como ChatGPT o Gemini, y reciben una respuesta ya armada, con dos o tres nombres y las razones para elegirlos.

Eso cambia algo importante. Antes de ver tu sitio o tu Instagram, o de escribirte por WhatsApp, esa persona puede tener ya una lista corta en la cabeza. La pregunta es si tu marca está en esa lista.

La IA ya influye en lo que la gente compra

Un estudio de la consultora LLYC y Appinio, hecho en España, encontró que el 44 % de las personas encuestadas usó inteligencia artificial en su última compra. Además, el 66 % de quienes usan estas herramientas rara vez o nunca hace clic en los enlaces originales después de recibir la respuesta.

Son datos de otro mercado, pero sirven para entender hacia dónde va esto. Si la gente se queda con lo que le dice el asistente, lo que ese asistente “sabe” de tu marca pesa cada vez más.

Qué toma en cuenta la IA para recomendar una marca

Nadie puede garantizar que una IA te recomiende. Las respuestas cambian según la pregunta, la herramienta y la información que haya disponible. Aun así, el informe de LLYC identifica cuatro condiciones que aumentan las posibilidades. Ninguna es un truco técnico: las cuatro son buen marketing de siempre.

1. Claridad: que se entienda qué hacés y para quién

Si tu sitio dice “calidad, innovación y compromiso”, la IA no tiene de dónde agarrarse para recomendarte frente a otros, porque todos dicen lo mismo. Necesita saber qué vendés, qué problema resolvés, a quién atendés y en qué sos distinto. Lo concreto se recomienda y lo genérico se pierde.

2. Relevancia: responder las preguntas reales de tus clientes

No se trata de publicar más, sino de publicar lo que tus clientes preguntan antes de comprar: cuánto cuesta, cuánto tarda, para quién es, en qué se diferencia de la alternativa. Si esas respuestas no están en ningún lado, la IA las va a buscar en otra parte, o va a recomendar a quien sí las tiene.

3. Validación externa: lo que otros dicen de vos

Este es el punto que más sorprende. En los proyectos que LLYC analizó para sus clientes, más del 93 % de las fuentes que citaban los sistemas de IA no eran de las propias empresas. Eran reseñas, notas de prensa, publicaciones especializadas y otros contenidos de terceros. Tu sitio importa, pero lo que dicen los demás pesa mucho.

Para una marca en Costa Rica, eso puede ser:

  • Reseñas en tu Perfil de Empresa de Google.
  • Una nota en un medio local o de tu sector.
  • Tu ficha en el directorio de tu cámara o asociación.
  • Alianzas con otras marcas que hablen de vos.

4. Coherencia: que todo cuente la misma historia

La IA junta información de muchos lados. Si tu sitio dice que atendés los sábados y en Google aparecés cerrado, o si te presentás como “la mejor atención” y tus reseñas dicen otra cosa, esa contradicción aparece en la respuesta. Y no a tu favor.

La IA no inventa tu reputación: la resume. Para que te recomiende, primero tiene que haber algo claro, útil y consistente que resumir.

No necesitás una estrategia aparte “para la IA”

Esto es lo más importante. Las marcas que la IA entiende y recomienda son las mismas que un cliente entiende y recomienda: tienen un mensaje claro, son útiles, otros las respaldan y no se contradicen. Si tu marketing está ordenado, ya vas por buen camino. Si no lo está, la IA solo hace más visible el desorden.

Qué podés hacer hoy

  1. Hacé la prueba. Preguntale a un asistente de IA por tu categoría y tu zona (por ejemplo, “¿qué panadería me recomendás en Escazú?”) y fijate si aparecés y cómo te describe. Después preguntale directamente por tu marca.
  2. Leé tu sitio como un desconocido. En la primera pantalla, ¿se entiende en diez segundos qué hacés, para quién y por qué elegirte?
  3. Revisá que tus datos coincidan. El nombre, el horario, el teléfono y los servicios tienen que ser iguales en tu sitio, en Google y en tus redes.
  4. Escribí las cinco preguntas que más te hacen antes de comprar y asegurate de que estén respondidas en tu sitio.
  5. Pedí tres reseñas. Escribiles a tres clientes contentos y pediles que dejen su opinión en Google.

Si al hacer este ejercicio descubrís que tu marca no se explica sola, ya tenés tu punto de partida: ordenar el mensaje antes de salir a amplificarlo.